Muchos políticos y analistas han apostado por la educación en primera instancia para combatir todos los males del Perú. Por ejemplo, Alejandro Toledo, ex presidente del Perú, durante su gobierno implantó el proyecto llamado “Plan Huascarán”, la cual se trataba de la entrega de computadoras e instalación de internet en las zonas rurales y urbanas del país, se trataba de un proyecto ambicioso que mejoraría la educación estatal.
Si educar comprende enseñar los buenos usos de urbanidad y cortesía y consecuentemente enseñar incluye el compromiso de mejorar la vida de las personas. El otorgar computadoras e internet gratis no colaboró con esta causa más aumento el facilismo u apatía de nuestros estudiantes por el mal uso de estas herramientas de estudio.
Ante todo debemos aclarar que “mejorar” no sólo es un atributo de la situación económica y tecnológica, “mejorar” o estar mejor no significa tener un alto poder adquisitivo, es decir comprar o donar equipos sofisticados compulsivamente para luego chancarse el pecho y decir estamos aportando por una educación de calidad, el Perú está creciendo o en boca del propio pueblo “ahora somos un país desarrollado”, “si mi hijo tiene computadora en su colegio”.
¿Será esto el efecto de la educación? Mejorar la vida de las personas va más allá de ganar un sueldo por encima del mínimo vital o del simple acceso a la tecnología. Claro está que cuando un país se educa también se desarrolla. Pero en el Perú se entiende por educación de calidad justamente a estos puntos expuestos, dejando de lado la esencia de su verdadera expresión. ¿Y qué significa esto?, que nuestros actos deben ser el reflejo de una enseñanza consolidada con la ética y los valores , enfatizando en una educación con vocación humana, de respetar a los demás y a la naturaleza, de no mentir, de no ser ocioso. Así es como dentro de estos lineamientos se debe educar, pues las instituciones educativas, cualquiera sea su nivel no deben olvidar su función social dejando entrever que ahora estas instituciones “además de ser un espacio en el cual se adquiere un conocimiento y se forman profesionales capacitados, deben ser las preservadoras y formadoras de los valores éticos que hasta hace poco eran función prioritaria de la institución familiar”( LA EDUCACIÓN COMO FACTOR DEL DESARROLLO INTEGRAL SOCIOECONÓMICO- Luis Villalobos García, Humberto Ponce Talancón).
Ante este argumento es necesario cuestionar el rol que está cumpliendo el Estado y los profesionales de la educación en el sistema educativo. Ya que estamos convencidos que son los gobernantes como los educadores los promotores de la educación; ¿pero qué sucede?, los primeros han confundido la educación con el implemento y el acceso a la tecnología, que como bien se conoce sería más una confusión forzada, aprobada por su angurria al poder. Advirtiendo así su empeño por abastecer el mercado escolar con computadoras destinadas a distintas provincias y algunas zonas andinas. Como recordarán desde el gobierno de Alejandro Toledo se decidió donar a los centros educativos computadoras con la finalidad de que la educación en el Perú vaya acorde con la vanguardia tecnológica de los países desarrollados. Ahora en el caso de los profesores, éstos están sometidos a fuertes oleajes de la política globalizante, ya que abruman a los estudiantes con volúmenes de información mediática, les amontonan las tareas, les exigen comprar útiles de determinadas marcas y en algunos casos violan sus derechos, respaldándose en el famoso dicho de la educación colonial, “la letra con sangre entra” o más claro: para corregir el mal comportamiento de los alumnos y el incumplimiento de sus deberes es necesario mano dura.
Entonces de qué sirve una máquina y un profesor sabelotodo si no contribuyen a la buena causa de la educación; de qué sirve que le compre una laptop a su hijo si apenas lo saluda y obedece; de qué sirve enseñarle a la niña o al niño a no pisar las plantas, si no pregonas con el ejemplo.
La educación no puede ser sólo una médula de conocimiento e información, esta también debería apuntar a un crecimiento del ser humano con valores y principios, desairando así a aquellos que respaldan una educación basada solo en formar buenos profesionistas o técnicos, sin prepararnos para entender la vida y ser libres de pensar, sentir y actuar (LA EDUCACIÓN COMO SIMPLE ADQUISICIÓN DE CONOCIMIENTO Y NO COMO UN CRECIMIENTO DEL SER HUMANO- Reyna Velázquez Pérez)
“La misión del educador no sólo es enseñar sino ahondar en la vida de sus alumnos, porque los niños tienen solamente dos puentes de aprendizaje: el hogar y la escuela, si falla una, la otra no funciona,…”
Mario Moreno Cantinflas
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